¿Supera a los rayos X un nuevo y potente «rayo ódico»?
Modern Mechanix, marzo de 1922: el descubrimiento de «rayos ódicos» de alta penetración, producidos por la corriente de un portalámparas común…
(Modern Mechanix, marzo de 1922)
El Dr. Edgar L. Hollingshead, de Pasadena, California, afirma haber DESCUBIERTO unos «rayos ódicos» de alta penetración, producidos simplemente con la corriente eléctrica de un portalámparas común, pero dotados del valor curativo y medicinal de los rayos X.
Se informa de que, con un aparato sencillo y económico, ha hecho pasar los rayos a través de 11-1/2 pulgadas de plomo y 4-1/2 pulgadas de acero, con una intensidad suficiente para velar fuertemente películas de radiografía dental envueltas en papel de estaño.
Tal logro parece imposible; sin embargo, los rayos X parecían igualmente imposibles cuando Rontgen anunció por primera vez su descubrimiento. Las afirmaciones del Dr. Hollingshead se basan en pruebas realizadas ante testigos presenciales, quienes eligieron al azar las películas expuestas a los rayos, conservaron los duplicados y revelaron ambos simultáneamente ante una comisión imparcial. Tras la exposición, se comprobó que las películas estaban perceptiblemente oscurecidas.
El Dr. Hollingshead declara que los rayos producidos por su aparato tienen mayor intensidad y penetración que cualquiera conocido anteriormente por la ciencia. Se afirma que el operador puede controlar la frecuencia de vibración de los «rayos ódicos». Si estas afirmaciones se confirman, el valor del descubrimiento para el mundo será enorme. La profesión médica dispondrá de un suministro ilimitado de rayos curativos. Todos los médicos del país podrán realizar evaluaciones del tipo que llevan a cabo los profesionales de los rayos X, ya que el aparato puede transportarse fácilmente de una casa a otra. El doctor ha ofrecido una explicación parcial de su rayo.
Dice haber descubierto que la electricidad no es simplemente una fuerza, sino una sustancia. El amperaje, añade, es la parte sustancial de la electricidad, y el voltaje, su velocidad. Como cualquier otra sustancia, la electricidad está compuesta por moléculas, átomos, electrones y otras unidades infinitesimales que vibran, y la forma que adopta se debe a las velocidades atómicas.
Las únicas diferencias entre un rayo de luz y otro son la longitud de onda o vibración, la velocidad de descarga y la polaridad. Suponiendo que la electricidad sea como agua que fluye por una tubería y que su voltaje sea la velocidad con la que viaja, primero intensifica su velocidad atómica y después la descompone, liberando una fuerza, o un rayo, de gran velocidad y potencia.
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