La inducción de la Urpflanze
En el libro Secrets of the Soil, Christopher Bird describe el trabajo de T. Galen Hieronymus, inventor del tubo cósmico. El tubo cósmico…
En el libro Secrets of the Soil, su autor, Christopher Bird, menciona el trabajo de T. Galen Hieronymus, inventor del tubo cósmico. El tubo cósmico es un tramo de 6 pies de tubo de PVC de 6″, lleno de harina de basalto y con un hilo de cobre que recorre su centro. Después se coloca en vertical en el suelo, cerca de un campo en el que un agricultor desea cultivar. Se dice que esta disposición vitaliza las plantas y aumenta las cosechas. El invento es una variante de las torres, obeliscos y pirámides que los agricultores han utilizado con el mismo propósito desde la antigüedad. En el mismo libro, Bird incluye una entrevista con Harvey Lisle, un experimentador biodinámico que ha investigado, entre otras cosas, el tubo cósmico. Lisle realizó su investigación mediante radiestesia y cromatografía. Experimentó con un tubo cósmico para intentar transmitir los preparados biodinámicos. Descubrió que la fuerza vital de los preparados se deterioraba considerablemente al introducirlos en el tubo. Esto se comprobó mediante cromatografía. El artículo terminaba con Lisle preguntándose por qué el tubo cósmico atenuaba la fuerza vital cuando aparentemente estimulaba el crecimiento. Para quien escribe, esta pregunta se convirtió en una cuestión apremiante. Este texto intenta examinar las versiones originales del tubo cósmico para comprender mejor el problema de estimular la vida en el ámbito agrícola mediante la inducción de fuerzas cósmicas.
Un posible punto de partida para explorar esta cuestión sería examinar los principios de conducción, inducción y capacitancia en los fenómenos eléctricos.
Al leer los comentarios de Lisle sobre sus experimentos con el tubo cósmico, la misma idea volvía una y otra vez. Me parecía que el hilo de cobre del centro era en parte responsable de la atenuación de la fuerza vital. En terminología eléctrica, un hilo de cobre se denomina paraeléctrico porque conduce la electricidad: no retiene una carga eléctrica, sino que la acepta y permite que se mueva libremente por su interior. Las sustancias paraeléctricas se llaman conductores. Las que no permiten que la electricidad pase libremente se denominan dieléctricas. Estas sustancias retienen una carga, pero no la aceptan con facilidad, por lo que se llaman aislantes. El cobre acepta una carga fácilmente y la transmite. Es un conductor. El basalto es fuertemente dieléctrico. No acepta una carga. Los conductores crean un flujo de energía en una sola dirección. Ese flujo atrae energía de un lugar a otro. Es el concepto básico en el que se apoyan todos nuestros circuitos eléctricos en el mundo moderno. Los cables hechos de materiales conductores transportan cargas de un punto a otro. Esto funciona bien, salvo por el hecho de que, para que un conductor funcione, se necesita un suministro constante de fuerza en uno de sus extremos. En el mundo moderno aprovechamos el carbón o el agua, la luz solar o la energía nuclear para mantener una fuerza electromotriz constante en los extremos de nuestros conductores. En el tubo cósmico, la fuente de energía es el Sol, las estrellas y los planetas. Sus cargas son muy débiles, pero constantes. Según las ideas de Rudolf Steiner, son esos campos débiles los que cargan continuamente la biosfera de energías vitales. Las rocas, los metales, el agua, las plantas y el aire están inmersos en esos campos débiles en distintos grados. En la práctica, el basalto del tubo cósmico actúa como una esponja o una antena para las débiles emanaciones cósmicas. Más adelante se hablará del significado de la forma del tubo cósmico, pero sus lados circulares tienen una gran importancia para los fenómenos eléctricos o magnéticos. ¿Por qué, entonces, no se detectaba fuerza vital en los preparados biodinámicos colocados bajo las radiaciones del tubo cósmico? Quizá el conductor la retiraba demasiado deprisa, antes de que pudiera acumularse y formar un entorno energético capaz de potenciar los preparados biodinámicos situados dentro del tubo. Para comprender una afirmación así, es necesario examinar algunos otros conceptos de los fenómenos de la electricidad y el magnetismo.
Un concepto central relacionado con la conducción es la inducción o inductancia. En el estudio de la electricidad existen muchos tipos de inductores, pero, en su nivel más básico, la inducción significa simplemente transferir una carga entre dos cuerpos sin contacto físico directo. En el ejemplo anterior de un hilo de cobre que conduce una carga, la manera más sencilla de producirla es mover el hilo a través de las líneas de fuerza de un imán. Las líneas magnéticas contienen fuerza. El hilo pasa por ellas y parte de la fuerza presente en el imán se transfiere, o se induce, al hilo sin que este toque físicamente el imán. En cuanto el hilo sale del campo magnético, la inducción cesa. Si se mueve rápidamente de un lado a otro dentro del campo magnético, aumenta la inducción de sus fuerzas en el hilo. Esta es la base de todos nuestros generadores y motores eléctricos que producen fuerza electromotriz. Como se ha dicho, la conducción de esa corriente magnética inducida exige suministros ilimitados de energía para mover los hilos de un generador a través de los campos de un gran imán y producir energía eléctrica. En este sistema, la fuerza original del carbón, el agua o el Sol se pierde en su mayor parte mientras se conduce por los hilos. Este es el dilema de los aparatos modernos basados en hilos que atraviesan campos magnéticos.
Sin embargo, existen muchos tipos de inducción. Una de sus formas, la inducción electrostática, puede mostrarnos algunos principios básicos con los que llevar nuestra idea un paso más allá. La electrostática, o estudio de la electricidad producida por fricción, es una antigua forma de entender la electricidad. Fue el principal campo de estudio de hombres como Benjamin Franklin, Luigi Galvani y Allesandro Volta. El estudio de la electrostática implica el uso de un electroscopio. Se puede hacer uno sencillo colgando de un hilo un pequeño trozo de médula extraído del centro de una caña. Tome un trozo de ámbar o de nailon, o un tubo de PVC, y frótelo con un trozo de lana. Acerque la varilla o el tubo a la bolita de médula: esta intentará tocar el extremo de la varilla. Esto puede repetirse durante mucho tiempo, hasta que la varilla deje de atraer la bolita. Al frotar la varilla con la lana, hemos creado una carga. La bolita, que no tiene carga, es atraída por la varilla porque la experiencia ha demostrado que las cargas diferentes se atraen. A medida que la carga de la varilla se disipa en el aire, la varilla y la bolita se vuelven neutras y pierden su atracción mutua. Supongamos, sin embargo, que volvemos a cargar la varilla y dejamos que atraiga la bolita. Si coloco un dedo en un lado de la bolita y luego la toco con la varilla cargada, ocurre algo curioso. Cuando retiro el dedo, la bolita de médula es repelida por la varilla. La electrostática concluye que la varilla y la bolita tienen ahora la misma carga.
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